Ya sé, ya sé que ha quedado el título dramático a más no poder, pero es que no sabía qué poner sin spoilear la historia, se me vino a la cabeza y no me apetecía pensar más, no vaya a ser que se me baje el flow o se me olvide lo que iba a contar, que todo puede pasar. Antes de que la tragedia asome comenzamos (bueno, comienzo yo solito, que aqui nadie me ayuda, solo el amigo Simeon Ten Holt que me lo pongo para concentrarme. Y palabrita del niño Jesús que funciona, es enchufármelo y produzco cual vaca lechera).
Hace muchos años, prefiero no hacer cuentas, nos organizábamos de la siguiente manera: como vivíamos un poco alejados del cole pues íbamos a comer a un piso que tenían mis padres en el centro de Vigo. Algo ciertamente curioso... una casa que era para comer.
Mi madre hacía la comida en casa... en la casa normal, la de dormir, metía las cazuelas con la comida ya hecha en una bolsa de deporte y la llevaba al piso. Mi hermano y yo íbamos en el bus del cole al piso, comíamos, de vuelta al encierro y hasta el día siguiente pues no pasábamos más por allí.
Cierto día mi padre y mi hermano estaban bastante cabrones con mi madre, cosa normal en ellos pero parece que esta vez la cosa iba con resquemor. Mi madre, que los tiene cuadrados y no se amilana ni en frente de José Tomás también se calienta y arremete contra uno y contra otro.
En mi casa la bronca ha sido algo medianamente normal, lo cual a mí nunca me ha gustado, pero parece que el resto de miembros de la familia se mueven con soltura y relajo por esos fangales. En cualquier caso la bronca esta se estaba calentando más de lo normal, para mayor dramatismo yo estaba intentado ver en la tele el "no te rías que es peor" donde contaban los chistes que luego yo contaba en el cole en clase de lengua (si, hubo una vez en que yo tenía gracia y contaba chistes y la gente se reía, no se sentía incómoda y con ganas de huir del lugar... ¿cuándo cambió la cosa tan radicalmente?).
Entre el bonachón de Jordi Estadella y que tenía cierta tolerancia a las broncas por mera costumbre desconecté hasta que de repente oigo a mi madre decir con lágrimas en los ojos:
-Pues ya está bien, si no valoráis lo que hago me largo y no me veis más el pelo.
Cooooomoooooo!!!!???? de un salto me abalancé sobre mi madre pidiéndole que no se fuera, abrazado a sus rodillas...
-¡Que no! ¡que ya está bien! me voy.
Y se fue.
No se cuánto, si mucho o poco, pero parte de mi inocencia, de mi niñez, murió en aquel momento. Mi madre había abandonado la familia, nos había dejado a mi padre a mi hermano y a mí. Alguna otra vez nos habíamos quedado los tres solos, quizá cuando mi madre había ido a visitar a mi abuela y su hermana, y la verdad es que recuerdo esos momentos de ausencia suya como más tranquilos... ciertamente se comía mejor, pero sin mi madre... me sentía como si me fuera a vivir a un hotel, donde se está a gusto un par de días, pero después todo es soledad. Frío.
Pasé una de las peores tardes en el cole, y eso que era una de esas tardes cojonudas en las que tenía religión, gimnasia y fotografía. No podía dejar de pensar en cómo iba a ser mi vida, a dónde iba a ir mi madre, si se echaría un novio, si tendría que repartirme entre dos casas como había visto tantas veces a muchos compañeros de clase...
La tarde pasó porque tenía que pasar, pero vamos, al ritmo que caían los minutos podría haber durado hasta hoy mismo. Después de terminar las clases subo al bus... cuarenta y cinco minutos de viaje... jodeeeee, eternos, con ganas de que terminen pero sin ganas de llegar a casa, a la casa familiar que ya no lo era. Un edificio cualquiera en un punto del planeta cualquiera. Me bajo del bus y otros quince minutos andando... mi vecino ese día se quedaba en Vigo así que lo hice solo. Cuando estaba contento me gustaba meterme por unos caminos paralelos que discurrían por sendos bosquecillos. Me gustaba caminar entre pinos y pisar tierra después de un día entero de pisar asfalto... pero aquel día fui directo a casa por la carretera... es más, si hubiera ido por los bosques y me hubiera encontrado con el sapo multicolor de los deseos ni lo habría visto.
Tomo aire y entro en mi nueva casa convertida de la noche a la mañana en un frío castillo. Subo las escaleras sintiendo cómo el alma pesa más que la mochila y abro la puerta. Subo directo a mi cuarto y en mi mente empiezo a animarme para no perder ni un minuto. Si mi vida ha de cambiar pues que cambie, si he de madurar pues maduraré (tampoco me va a venir mal) en este mundo todo sucede por algo, la naturaleza empuja hacia el equilibrio, así que seguro que a la larga todo será mejor, seguro que sí.
Después de periquear un poco en el cuarto bajo a la cocina a picar alguna chuminada, quizá a cocinar algo, ¿por qué no? soy un hombre pleno, y después de comer voy a fregar lo manchado, ¡a tomar por culo!
Entro en la cocina y veo allí a mi madre...
La primera idea que pasa por mi mente es: ha venido a recoger sus cosas... pero como que la veía yo muy pizpireta ordenando y haciendo cosas que no cuadran mucho para alguien que se va, cocinando membrillo...
-Ama...
...
¿Ama, tú no te ibas?
-Si, y me he venido.
-Pero... no te vás, ¿no?
-¿Tu estas tonto o qué? ¿no me viste irme?
-... o sea, que te ibas a casa.
-Si.
-... vale (la próxima vez se va a preocupar por tí tu puta madre)
Joder, me he comido yo un disgusto terrible, que ya había empezado a madurar y todo, y los cabrones de mi padre, mi hermano, y sus respectivos pares de cojones más tranquilos que la leche... pues si, pues si.
Y es una lección que tenía enterrada hasta hace muy poco, la rescatamos en una reunión con gente del cole que tuve en navidades. Una pena porque me habría venido bien tenerla presente hace cosa de un año. Desde luego voy a hacer un esfuerzo por no volver a olvidarla (como Peter Pan con su Nunca Jamás).
Así que si alguna vez alguien vuelve a decir que se va...
-Me voy.
-¿Te vas?
-Si.
-Espera...
-No, me voy, no hay vuelta atrás.
-...no, digo que si bajas tira la basura, que está chorreando en el cubo.
Un hombre deconstruído.
No estoy orgulloso de ello, pero ha sido divertido. (Francisco Ramos Puig)
31 enero 2012
El día que la familia se rompió
20 enero 2012
Te metes tu opinión por el ojal, EMMO.
Como la opinión es gratuita parece que es obligatorio darla, y recibirla.
Hace unos meses un amigo publicaba un disco, me mandaba lo que era una maqueta muy elaborada, (que en algunos aspectos terminó siendo mejor que el album publicado). Pues como buen gilipollas no se me ocurre otra cosa que...
-Está bien, está muy bien, pero mira una cosita.
Una cosita, tu puta madre una cosita. Una cosita pequeñita es lo que me importa tu opinión.
Pero claro, esto solo lo ve uno cuando le toca a el. Y ahora me esta tocando a mi y me estoy cagando en las opiniones... Si es por ayudar eh? Es critica constructiva... Hijoputa.
Acaso te crees que necesito tu mierda de crítica constructiva? Me he tirado horas y horas currando, corrigiendo, rehaciendo... para que vengas tu, iluminado de los huevos, y en cinco minutos me sueltes tres sandeces de un tema del que no tienes ni puta idea? Pero nada oye, que como la opinión es libre y hay que respetarla... O no, ¿por qué hay que respetarla? ¿En qué momento de la historia perdimos el derecho de mandar a alguien a tomar por culo con su opinión bajo el brazo? No me imagino yo a Robert Mitchum diciéndole a alguien:
-Vaya, lamento que me diga usted eso, que eche mierda por encima de mi trabajo y esfuerzo, así, sin despeinarse, y la bofetada esta que tengo colgando de la mano, que me chorrea no se la voy a zumbar, me la guardo por respeto a su opinión.
¿Quieres dar tu opinion? Pues pon la tele o la radio, y le mandas un correo al autor de turno diciéndole... -Esta bien, si en el fondo está bien, pero mira una cosita...
Que parece que por ser amigo o familiar de alguien tenemos derecho o tocarle los huevos, ostia ya.
Hace unos meses un amigo publicaba un disco, me mandaba lo que era una maqueta muy elaborada, (que en algunos aspectos terminó siendo mejor que el album publicado). Pues como buen gilipollas no se me ocurre otra cosa que...
-Está bien, está muy bien, pero mira una cosita.
Una cosita, tu puta madre una cosita. Una cosita pequeñita es lo que me importa tu opinión.
Pero claro, esto solo lo ve uno cuando le toca a el. Y ahora me esta tocando a mi y me estoy cagando en las opiniones... Si es por ayudar eh? Es critica constructiva... Hijoputa.
Acaso te crees que necesito tu mierda de crítica constructiva? Me he tirado horas y horas currando, corrigiendo, rehaciendo... para que vengas tu, iluminado de los huevos, y en cinco minutos me sueltes tres sandeces de un tema del que no tienes ni puta idea? Pero nada oye, que como la opinión es libre y hay que respetarla... O no, ¿por qué hay que respetarla? ¿En qué momento de la historia perdimos el derecho de mandar a alguien a tomar por culo con su opinión bajo el brazo? No me imagino yo a Robert Mitchum diciéndole a alguien:
-Vaya, lamento que me diga usted eso, que eche mierda por encima de mi trabajo y esfuerzo, así, sin despeinarse, y la bofetada esta que tengo colgando de la mano, que me chorrea no se la voy a zumbar, me la guardo por respeto a su opinión.
¿Quieres dar tu opinion? Pues pon la tele o la radio, y le mandas un correo al autor de turno diciéndole... -Esta bien, si en el fondo está bien, pero mira una cosita...
Que parece que por ser amigo o familiar de alguien tenemos derecho o tocarle los huevos, ostia ya.
02 noviembre 2011
Los gritos que no son oídos acaban por perderse
Qué claras tenemos las cosas, pero qué sencillo es vivir siendo una persona honesta y cariñosa. Entonces ¿Por qué no actuamos como buenas personas? ¿todos?
El camino bueno es el más recto y visible, para los tontos es el único camino visible. Son las triquiñuelas y el buscar dobles intenciones lo que requieren un gran esfuerzo. ¿Por qué entonces acabamos en ellas en vez de, simplemente, obrar bien?
¿Qué es más fácil, decir la verdad o mentir? ¿Qué es mejor, amar y ser amado u odiar y ser odiado? ¿Que es mas honorable, actuar defendiendo unos ideales nobles u obrar en favor de un provecho pasajero y ruín?
Pues qué listo el amigo, con dos frasecitas pretende arreglar el mundo -dirá alguno- ¿acaso no es cierto? Como lo hemos oído tanto y tantas veces ya ha perdido el sentido, y cuando algo pierde el sentido nos creemos en el derecho de obviarlo completamente. Como una leve queja ante una bofetada; cuando se da la número cien parece que nos hemos ganado el derecho a interpretar el lamento como un triunfo. Como maltratar a un animal al que se ha maltratado ya tanto que se admite como normal.
¿De dónde me viene hoy todo esto? pues de un sitio un poco extraño. Desde hace un tiempo he decidido que, aunque mi coche tenga sexta, prefiero ir en quinta, no siempre más rápido es mejor si ello te impide ir disfrutando del paisaje.
Uno de los puntos en los que se ha materializado esta idea es en el afeitado, cambiando la terrible maquinilla multihoja y la espuma en bote por navajas, brochas, piedras de afilar, jabones de calidad... Las brochas más apreciadas son las de pelo de tejón, y hoy he visto un video de una práctica minoritaria pero existente en cuanto a la obtención de dicho pelo. Resumiendo: despellejado vivo.
No entiendo qué hay detrás de la crueldad con los animales. Quizá yo me haya vuelto una maricona loca, me la pela, ayer mismo atacando una plaga de chiches con vapor me sentía fatal por el exterminio realizado sobre unos insectos que cada noche salen de las grietas del cuarto para alimentarse de mi sangre. Cómo pueden dos seres de la misma especie tener sentimientos tan alejados... cómo se pasa de lamentar la muerte de una chinche a disfrutar matando un cerdo con un ladrillo?
Un apunte curioso, llevamos siglos cruzando animales para hacer mascotas, y las mascotas exitosas son aquellas que dependen del hombre. Hemos creado tan buenas mascotas que si son dejadas en libertad se mueren. Pues hay gente, y no poca, que es capaz de deshacerse de un día para otro de un ser que anhela estar con él, un ser para el que su "dueño" es lo más grande del mundo.
Si si si, todos lo sabemos... es una verdad que siempre estuvo ahí... y siempre estará. Pero parece que no merece ser tomada en cuenta. Están los chalados de los verdes, los hippiosos esos que no quieren que maten las ballenas, siempre con el mismo discursito... que si se matan bichos aquí, que si se matan allá, que si de esta especie que ni conocía ya se han acabado... y ya parece que hasta molestan inyectándonos mal rollo con sus imágenes impactantes. Si yo en mi vida he visto nada de eso ¿no? ¿por qué me dan la brasa una y otra vez con lo mismo? pues chico, que se lo digan a quien esté relacionado, que yo ni mato bichos ni decido nada...
Algo así es lo que pensamos ¿no?
No voy a extender esto a otros temas, sería muy triste, pero parece que si no nos lo cuenta una celebridad o se junta un grupo de gente guay para hacer algo en contra nos importa tres mierdas. Si lo único que hace falta es esperar... todo grito acaba por desaparecer en el vacío, por desgarrador que sea. Por qué tomar parte y hacer algo para solucionar el problema si puedo hacer que desaparezca de una forma muy sencilla: no hacer nada y esperar... y si tiene alguien que hacer algo pues serán los hippiosos esos, que para eso les pagan... o los políticos, que tienen la culpa de todo, y son unos cabrones.
El camino bueno es el más recto y visible, para los tontos es el único camino visible. Son las triquiñuelas y el buscar dobles intenciones lo que requieren un gran esfuerzo. ¿Por qué entonces acabamos en ellas en vez de, simplemente, obrar bien?
¿Qué es más fácil, decir la verdad o mentir? ¿Qué es mejor, amar y ser amado u odiar y ser odiado? ¿Que es mas honorable, actuar defendiendo unos ideales nobles u obrar en favor de un provecho pasajero y ruín?
Pues qué listo el amigo, con dos frasecitas pretende arreglar el mundo -dirá alguno- ¿acaso no es cierto? Como lo hemos oído tanto y tantas veces ya ha perdido el sentido, y cuando algo pierde el sentido nos creemos en el derecho de obviarlo completamente. Como una leve queja ante una bofetada; cuando se da la número cien parece que nos hemos ganado el derecho a interpretar el lamento como un triunfo. Como maltratar a un animal al que se ha maltratado ya tanto que se admite como normal.
¿De dónde me viene hoy todo esto? pues de un sitio un poco extraño. Desde hace un tiempo he decidido que, aunque mi coche tenga sexta, prefiero ir en quinta, no siempre más rápido es mejor si ello te impide ir disfrutando del paisaje.
Uno de los puntos en los que se ha materializado esta idea es en el afeitado, cambiando la terrible maquinilla multihoja y la espuma en bote por navajas, brochas, piedras de afilar, jabones de calidad... Las brochas más apreciadas son las de pelo de tejón, y hoy he visto un video de una práctica minoritaria pero existente en cuanto a la obtención de dicho pelo. Resumiendo: despellejado vivo.
No entiendo qué hay detrás de la crueldad con los animales. Quizá yo me haya vuelto una maricona loca, me la pela, ayer mismo atacando una plaga de chiches con vapor me sentía fatal por el exterminio realizado sobre unos insectos que cada noche salen de las grietas del cuarto para alimentarse de mi sangre. Cómo pueden dos seres de la misma especie tener sentimientos tan alejados... cómo se pasa de lamentar la muerte de una chinche a disfrutar matando un cerdo con un ladrillo?
Un apunte curioso, llevamos siglos cruzando animales para hacer mascotas, y las mascotas exitosas son aquellas que dependen del hombre. Hemos creado tan buenas mascotas que si son dejadas en libertad se mueren. Pues hay gente, y no poca, que es capaz de deshacerse de un día para otro de un ser que anhela estar con él, un ser para el que su "dueño" es lo más grande del mundo.
Si si si, todos lo sabemos... es una verdad que siempre estuvo ahí... y siempre estará. Pero parece que no merece ser tomada en cuenta. Están los chalados de los verdes, los hippiosos esos que no quieren que maten las ballenas, siempre con el mismo discursito... que si se matan bichos aquí, que si se matan allá, que si de esta especie que ni conocía ya se han acabado... y ya parece que hasta molestan inyectándonos mal rollo con sus imágenes impactantes. Si yo en mi vida he visto nada de eso ¿no? ¿por qué me dan la brasa una y otra vez con lo mismo? pues chico, que se lo digan a quien esté relacionado, que yo ni mato bichos ni decido nada...
Algo así es lo que pensamos ¿no?
No voy a extender esto a otros temas, sería muy triste, pero parece que si no nos lo cuenta una celebridad o se junta un grupo de gente guay para hacer algo en contra nos importa tres mierdas. Si lo único que hace falta es esperar... todo grito acaba por desaparecer en el vacío, por desgarrador que sea. Por qué tomar parte y hacer algo para solucionar el problema si puedo hacer que desaparezca de una forma muy sencilla: no hacer nada y esperar... y si tiene alguien que hacer algo pues serán los hippiosos esos, que para eso les pagan... o los políticos, que tienen la culpa de todo, y son unos cabrones.
26 octubre 2011
Sin mucha novedad
Hace tiempo le decía a alguien que me parece muy sano escribir, y no solo cuando se tiene algo que contar, sino también cuando no hay nada nuevo. Esto ayuda a pensar un poco en qué se está haciendo día a día, y a veces te das cuenta de que realmente estás viviendo más de lo que piensas.
Consejos vendo que para mi no tengo.
Llevo ya unos cinco meses en Amsterdam, la ciudad es más hospitalaria que la gente, en seguida te haces a sus calles y recovecos lo cual le hace sentir a uno un poco más integrado. No hay nada como conocer un atajo para sentirse experto.
La gente... pues creo que aún no puedo hablar de ello. Por los círculos en los que me muevo lo más habitual es relacionarme con extranjeros (tengo más amigos de Antigua y Barbuda que holandeses). Hay de todo, mi novia se queja de que son muy secos, pero creo que es porque está un poco quemada. Yo tengo la costumbre de presentarme con una sonrisa por delante y con amabilidad extrema, y de este modo la verdad es que casi siempre los encuentros son muy buenos.
Sigo buscando curro, pero tanto aquí como en Australia. Estando lejos de casa me siento aún más extranjero aquí que en el otro lado del mundo, por lo que voy a intentar lo imposible por irme allá en Abril. Es más, mi única motivación para encontrar curro aquí es la de poder volver allá.
Los papeleos son un poco follón y si pretendes pagar el la working visa de tu bolsillo te puedes cagar, por lo que lo suyo es ir ya contratado y que la empresa te haga los papeles... y ya si te paga el translado pues has triunfado.
Mientras tanto... pues chuminadas... chuminadas de las mías. Ahora estoy sacándome unos duros comprando navajas de afeitar antiguas, restaurándolas y vendiéndolas en eBay, manda huevos, me lo dicen hace seis meses y alucino. Hace unas semanas monté una compra conjunta de jabones de afeitar holandeses para un foro español, y la cosa ha tenido un éxito brutal, por lo que me parece que en navidades igual me lío la manta a la cabeza y monto otra con un poco más de margen a ver si me da para llevar algo al bolsillo.
El no currar es durillo, un par de semanas se llevan bien, es genial poder poner al día esas cosas que siempre se dejan de lado como ordenar las fotos, música, arreglillos en casa o en las bicis... pero poco a poco te da la sensación de que te vas cayendo de la sociedad, incluso andando por la calle te sientes diferente al resto, como viviendo en una realidad paralela donde no puedes jugar a las mismas cosas, tus preocupaciones son otras, tus intereses, tus capacidades, tus herramientas... todo es diferente. Más sencillo y claro, como ver a los animales en el zoo... pero con el sentimiento infranqueable de querer volver a la jaula con el resto de los monos.
Hoy tengo otra entrevista, hace meses era motivo de alegría pero ahora ya la ilusión se mitiga. Creo que la apuesta que hice en su día es correcta, es lo que tenía que hacer, sin embargo cada vez me cuesta más confiar en que todo vaya a salir bien.
Creo que el ser humano necesita sus dosis de éxito, para eso ayuda un buen curro, uno de esos en los que uno disfruta, también echo de menos cantar y los baños de masas, todas esas cosas le llenan a uno de energía y le permiten hacer más cosas. Quizá tenga que empezar por ahí para alimentar la rueda y conseguir mayores éxitos.
Una de las primeras cosas que voy a hacer es volver a cantar. Este domingo voy a ver un conciertillo y si me gusta pediré unas pruebas para entrar. Ahora que lo pienso, sentir cómo me aplaude un holandés tiene que ser toda una terapia.
Hecho mucho de menos los conciertos, los insufribles ensayos que al final revierten en un buen concierto, el ver a la gente conocida y desconocida reconocer tu trabajo y talento, la camaradería... es algo muy bonito que creo que todo el mundo debería experimentar una vez en la vida. Es como ser la novia de una boda pero quitándole el trauma que conlleva.
Consejos vendo que para mi no tengo.
Llevo ya unos cinco meses en Amsterdam, la ciudad es más hospitalaria que la gente, en seguida te haces a sus calles y recovecos lo cual le hace sentir a uno un poco más integrado. No hay nada como conocer un atajo para sentirse experto.
La gente... pues creo que aún no puedo hablar de ello. Por los círculos en los que me muevo lo más habitual es relacionarme con extranjeros (tengo más amigos de Antigua y Barbuda que holandeses). Hay de todo, mi novia se queja de que son muy secos, pero creo que es porque está un poco quemada. Yo tengo la costumbre de presentarme con una sonrisa por delante y con amabilidad extrema, y de este modo la verdad es que casi siempre los encuentros son muy buenos.
Sigo buscando curro, pero tanto aquí como en Australia. Estando lejos de casa me siento aún más extranjero aquí que en el otro lado del mundo, por lo que voy a intentar lo imposible por irme allá en Abril. Es más, mi única motivación para encontrar curro aquí es la de poder volver allá.
Los papeleos son un poco follón y si pretendes pagar el la working visa de tu bolsillo te puedes cagar, por lo que lo suyo es ir ya contratado y que la empresa te haga los papeles... y ya si te paga el translado pues has triunfado.
Mientras tanto... pues chuminadas... chuminadas de las mías. Ahora estoy sacándome unos duros comprando navajas de afeitar antiguas, restaurándolas y vendiéndolas en eBay, manda huevos, me lo dicen hace seis meses y alucino. Hace unas semanas monté una compra conjunta de jabones de afeitar holandeses para un foro español, y la cosa ha tenido un éxito brutal, por lo que me parece que en navidades igual me lío la manta a la cabeza y monto otra con un poco más de margen a ver si me da para llevar algo al bolsillo.
El no currar es durillo, un par de semanas se llevan bien, es genial poder poner al día esas cosas que siempre se dejan de lado como ordenar las fotos, música, arreglillos en casa o en las bicis... pero poco a poco te da la sensación de que te vas cayendo de la sociedad, incluso andando por la calle te sientes diferente al resto, como viviendo en una realidad paralela donde no puedes jugar a las mismas cosas, tus preocupaciones son otras, tus intereses, tus capacidades, tus herramientas... todo es diferente. Más sencillo y claro, como ver a los animales en el zoo... pero con el sentimiento infranqueable de querer volver a la jaula con el resto de los monos.
Hoy tengo otra entrevista, hace meses era motivo de alegría pero ahora ya la ilusión se mitiga. Creo que la apuesta que hice en su día es correcta, es lo que tenía que hacer, sin embargo cada vez me cuesta más confiar en que todo vaya a salir bien.
Creo que el ser humano necesita sus dosis de éxito, para eso ayuda un buen curro, uno de esos en los que uno disfruta, también echo de menos cantar y los baños de masas, todas esas cosas le llenan a uno de energía y le permiten hacer más cosas. Quizá tenga que empezar por ahí para alimentar la rueda y conseguir mayores éxitos.
Una de las primeras cosas que voy a hacer es volver a cantar. Este domingo voy a ver un conciertillo y si me gusta pediré unas pruebas para entrar. Ahora que lo pienso, sentir cómo me aplaude un holandés tiene que ser toda una terapia.
Hecho mucho de menos los conciertos, los insufribles ensayos que al final revierten en un buen concierto, el ver a la gente conocida y desconocida reconocer tu trabajo y talento, la camaradería... es algo muy bonito que creo que todo el mundo debería experimentar una vez en la vida. Es como ser la novia de una boda pero quitándole el trauma que conlleva.
12 septiembre 2011
Meditaciones con Ayumi
...y lo del incidente con la mina antipersona fue culpa suya, por andar donde no debía...
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