27 junio 2010

Miedo y sueños

¿Qué distingue un sueño de una locura? quizá sólo el que termine siendo un éxito o un fracaso. Ambos tienen algo en común, un destino incierto, una apuesta sobre la que nada se sabe; y sólo así, cuando realmente nada se sabe, es real y tiene valor. Ningún deseo se debería dejar de materializar, ninguna locura de intentar ya que hay ciertas cosas maravillosas que sólo se consiguen así.
La mayoría no, la mayoría se consiguen con un ligero esfuerzo dirigido, supervisado y aceptado por el resto del universo. Son cosas que nos enorgullecemos de tener porque el universo nos dice que hay que enorgullecerse de tenerlas, y que con ellas es suficiente para cumplir con nuestro compromiso con la vida que se nos ha regalado, sin embargo valen lo mismo que la apuesta que se ha hecho por ellas: nada.
Otras cosas no es posible conseguirlas así, no hay un catálogo donde posar el dedo y llamar para que nos las traigan a casa, son cosas que no existen sino en forma de sueño y locura... y las dejamos pasar, todos los días, cosas mucho más importantes que decenas de vidas enteras de principio a fin.
Todo hombre debería hacer alguna apuesta en la vida, alguna apuesta absoluta, algún sueño que no existe y que el universo nos dice que es imposible. Y entonces desplegar lo que un hombre puede llegar a hacer, sin reservas, sin que le frene ninguna forma de esclavitud... y no hay mayor esclavitud que el miedo... el miedo a intentar algo con absolutamente todas tus energías y aún así no conseguirlo. Por eso no se cumplen muchos sueños que deberían ser realidad, por miedo a no conseguirlos.
Pero hay sueños que sólo se consiguen de una forma, con el 100% de tí de principio a fín, día a día, sin consuelo, en la profunda soledad e incertidumbre del nacer y el morir. Todos queremos esos sueños, pero no es posible el sueño sin el camino, no tendría sentido ni valor.
Si nunca consigues un sueño nunca te sentirás orgulloso, nunca sentirás el que si dedicas el 100% de tí puedes lograr un imposible, desafiar la imposibilidad del universo y ganar la partida.
Sin embargo un sueño imposible es una promesa de por vida, un precioso colibrí posado en tu mano para tu deleite, en el momento en que dejes de merecerlo se irá. Por eso los grandes hombres lo son en todos los campos, no sólo aquel por el cuál son conocidos. Una obra inmortal en la historia de la humanidad sólo puede salir de la dedicación plena de una persona plena, y la receta no es complicada, sinceridad con uno mismo, convicción férrea y una voluntad infranqueable... es así como el hombre sube montañas imposibles, desciende a abismos imposibles, vence a enfermedades imposibles, desentraña enigmas imposibles... y millones de imposibles más, menos vistosos, que se esconden en cada rincón de cada persona. Superar lo insuperable, entender lo no entendible, tener fe en lo increíble.

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